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– El consumidor mexicano

¿Haces compras iguales a las de hace siete años? Los gansitos no cuentan… El consumidor ha ido evolucionando desde sus necesidades hasta sus decisiones de compra. Para brindarte un ejemplo que contextualice este artículo imaginemos que tenemos 10 años de nuevo y vamos a la tienda por un dulce que nos dijeron que estaba muy rico y también económico, resulta que el dulce no es nada agradable de sabor y es costoso… Con ello, entendemos a nuestra corta edad que no volveremos a comprar ese dulce, pero analizándolo en la actualidad, también aprendes que todos tenemos gustos distintos y que es necesaria la información del producto y en ocasiones, un conjunto de opiniones para adquirirlo. Que complejo, ¿cierto?, lo bueno es que solo fue un dulce.

La crisis económica, los cambios demográficos y, la llegada y adopción de las nuevas tecnologías por parte de empresas y ciudadanos han transformado radicalmente las formas de consumir.

Por otra parte la experiencia de compra se hace básica. El consumidor se ha hecho más exigente y megalomaníaco perdido, demanda productos más complejos y experiencias de compra que le gratifiquen.

Logramos identificar 3 tipos de consumidor inicial que es importante estudiar para determinar el tipo de productos y experiencias que como marca podemos ofrecer.

El consumidor tradicional, que tiene su origen hace más de 50 años. Este tenía la televisión como medio visual para saber si un producto era apto para satisfacer su necesidad o no, se guiaban de comentarios y acudían al lugar de venta para adquirir el producto, lamentablemente muchas de las voces por las que se dejaban guiar eran parte de la mercadotecnia implementada.  Podríamos decir que, este consumidor solo identificaba su necesidad, compraba el producto, evaluaba el desempeño y decidía si lo volvería a adquirir o no. También, la cultura del ahorro era muy fuerte en ellos, considerando que la economía estaba en un mejor lugar a pesar de la crisis de 1982 donde el crecimiento económico pasó de ser continuo a pausado.

El consumidor actual (2021) se divide en dos grandes partes; el informado y el consumista.  La primera está preparada, cuenta con toda la información necesaria y siempre buscar más para saber que está invirtiendo en un producto o servicio que va a satisfacer enteramente su necesidad, pone en prioridad sus ingresos evitando deudas y es en rara ocasión que realiza gastos hormiga.  Este sigue el proceso de compra a exactitud y también, emite sus comentarios sobre los productos de manera crítica.  

La segunda parte es la del consumismo, ¡vaya! Estamos en el tiempo de los influencers, los productos se mueven más rápido en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, etc. que en las tiendas físicas. Las marcas invierten una cantidad fuerte de dinero en celebridades para que promocionen sus productos, algunos consumidores sin saber sobre el producto lo adquieren por el hecho de que su influencer favorito lo usa y en ocasiones piensa que le va a servir la misma forma, ciertamente no hay una necesidad por satisfacer, es por gusto. Este consumidor no evalúa sus necesidades, ni ve alternativas, solo adquiere, evalúa y decide si va a adquirir de nuevo. Suele tener demasiados gastos hormiga y deudas.

Estos tres consumidores han ido evolucionando, el tradicional con su manera de adquirir los productos ajustándolos a su necesidad, el informado al brindar retroalimentaciones y teniendo un panorama amplio, y el consumista en la gama de productos que va adquiriendo y en mantenerse actualizado, aunque no sea lo más conveniente para sus finanzas.

Como organización es necesario que se tengan cubiertos ambos perfiles, pero antes, conocerlos a profundidad. En Quaxar te ayudamos con la creación y actualización de tus buyers personas y a crear distintas estrategias para que tu información llegue de la manera correcta, por el canal adecuado a las personas indicadas.

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